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¿Qué es un pueblo indígena? ¿Qué es un pueblo originario? ¿Dónde están? ¿Existen sólo en Latinoamérica? Son algunas de las preguntas con las cuáles aún me sorprendo, y que a la vez entiendo, porque desafortunadamente la mayoría de los medios de comunicación que son los que nos muestran una parte de la realidad (local, regional o internacional) tienden a mostrar un panorama homogéneo, similar en muchos sentidos. Algunos estudiosos considerarían lo anterior como resultado de la globalización, pero no es el caso de este espacio debatir conceptos y derrocar ideas, sino compartir experiencias, conocerlas también y unirnos a esta lucha de innumerables grupos por defender el derecho humano en sus distintos niveles (lingüístico, cultural, social, económico y geográfico) porque, regresando a las          primeras preguntas, y por obvio que esto parezca (a veces, la obviedad es lo menos conocido) hay que reafirmar la existencia de grupos herederos de territorios, tradiciones, costumbres, cosmovisiones y lenguas; grupos que no requerimos ser etiquetados con el término “Indígena” pero que nos reconocemos como portadores de una diversidad que ha sido vulnerada, porque muchas veces no cazan nuestros pensamientos con la lógica capitalista y/o globalizada.

Después de 20 años de discutirse, en 2007 la Organización de las Naciones Unidas presentó la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, documento que significó para muchas naciones originarias la posibilidad de un marco internacional para defender sus derechos, porque como me explicara el Dr. Esteban Krotz (Entrevista Radiofónica en Marzo de 2010) “Nadie elige que lengua hablar ni en qué cultura nacer” Por lo tanto, garantizar el respeto a las diferencias no es un derecho indígena, es un derecho humano. África, Asia, Europa, y sobre todo América Latina tienen en sus territorios pueblos indígenas que buscan rescatar sus costumbres, sus leyes, sus lenguas, y este espacio está dedicado a fortalecer en lo poco que pueda, esta lucha en conjunta.

Porque los indígenas actuales, no somos piezas de museo, nos integramos y convivimos con la multiculturalidad de nuestros contextos, utilizando las nuevas tecnologías y entendiéndolas como instrumentos para fortalecer nuestras identidades, buscando preservar y revitalizar los elementos que nuestros abuelos y padres nos legaron, con el fin de enriquecer el mundo en el cual estamos insertos.

Como parte de unos de los pueblos indígenas con mayor población en México, dedico también este espacio, a los mayao’ob, los mayas peninsulares que también están trabajando desde diversas trincheras para fortalecer el maaya t’aan y en el simbolismo de nuestra lengua, no olvidar quiénes somos y lo que podemos aportar a nuestra sociedad.

Bienvenida la globalidad, bienvenida la interculturalidad, bienvenido el respeto a la diversidad.

Yazmín Y. Novelo Montejo